Tarde de recuerdos,
desfilando huestes de heavies trasnochados,
haciendo cola para un último concierto de Judas Priest
Perfilados en filas de a uno y de a dos,
caminando desacompasados
hacia el foso de las bestias,
espoloneados
por los cinceles mellados
de un radiocasete,
catapultando
"Diamond and Rust" a toda tralla,
entre los alaridos de vendedores de birras,
borrachos de sus egos,
escupiendo fuego de nostalgias,
mostrando sus latas de cerveza a carro abierto
Hojas de plataneros quebradas
bajo el galope de sus silencios
Miradas de soslayo fugaces
con movimientos de "desentiendo".
Heavies trasnochados
zurcidos de colecistectomias de asalto,
parches hepáticos de espanto
y diabetes de bucaneros de infarto
Grita y grita
el sorprendido latero,
escupiendo fuego amargo
hacia las legiones del metal,
con sus pieles curtidas de herrumbre y diamante
Silencios de carlino ajado
con miradas cruzadas
hacia el muro del "no encuentro"
¡Pero... es que los heavies ya no beben cerveza!
Recrimina el latero en su manifiesto
Un eclipse total de corazones
con lágrimas de himnos enterrados,
cruza fría como una brisa,
por los mejores años que ya pasaron
En filas de a uno y de a dos
avanzan como peregrinos,
hasta que alguien se da la vuelta
y grita sin voz ni tino: