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jueves, 12 de marzo de 2026

Capitán, capitán

 

 

Cansado te encuentro,

recostado bajo el cielo del Olimpo,

haciendo tiempo

bajo las estrellas de la inspiración de mis pestañas,

con tu sonrisa labrada

por el cierzo de los azotes mundanos,

los que pretendieron domar

los compases de tu trote errático

con el trasfondo de los Doors.

 

Asido al pitillo precipitado

que siempre me pareció el mismo, 

el que sostiene tu cuerpo escuálido

y lleno de cicatrices,

oliendo como siempre

a ballena de tormentas y almizcle de adoquín,

con los zapatos roídos

por tanto desandar

en tus viajes de huida

al abrazo de la montaña

y al agua de arrollo.

 

Trashumante de ballenas blancas,

de cuarteadas vísceras sin vesícula,

de sufridos ojos deslumbrados

por la inspiración de sus domingos,

te doy las gracias,

porque hoy,

me has dado pan y peces de nostalgias

a manos llenas.

 

Capitán, capitán,

todo cambia,

pero hay que huir de los duelos eternos.

 

Capitán, capitán,

por el amor a las ballenas imposibles,

escribe más.


 

 

 

 

 

 

 

 

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