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jueves, 15 de octubre de 2026

Mensajeros del miedo

 

Mensajeros promulgan

la evitación de los peligros,

con mensajes de miedo

trepidando en nuestros teléfonos móviles,

frente a los prolegómenos del trueno,

la caída del rayo,

y el terror aprendido

en las tormentas de asalto


Persistencia

del olvido perenne

de los avisos de futuros, 

grabados en ciclos sedimentarios,

plasmados en mapas de inundaciones

 

Espíritu de Casandra,

llorando sobre proyectos urbanísticos ya trazados,

enmudecido por los constructos asépticos

que evitan todo apremio por gastar,

todo presupuesto de legislatura

al alcance del saqueo


Izquierdas y derechas,

rojipardos y rijinegros,

piando a lo ruiseñor,

extirpando con meticulosidad

todo afrontamiento del miedo,

una elaboración cuidada

de constructos ajenos a la frustración,

al dolor y al esfuerzo


Evitación de todo sufrimiento,

todo eso que pueda hacer perder

algunos votos en el tiempo

 

Seguir la buena doctrina de lo ciego,

lo sordo y lo mudo,

con los preceptos,

a escala generacional,

de la buena fiesta,

las subvenciones de circo

y los partidos de futbol de los domingos


Soma de sosiegos

para que no decaiga el ánimo,

abrigos dulces de lloros futuros,

extirpando todo asomo de los sustos,

hasta la llegada del tropiezo


Apuestas de vidas ajenas

frente a sus ausencias finales, 

con los consuelos de la melancolía

arrojados a la ruleta rusa de su última congoja,

postrados y en pelotas en juego de las sillas

frente al vacío de la derrota 


Tragedias anunciadas

por los mensajeros del miedo,

para evitar una presunta mala conciencia,

o una posible dimisión

 

Clama al cielo de nuestras tormentas

cada falta de previsión

a largo plazo, 

no por sus buenos ni malos modos,

sino horribles,

por todos nuestros futuros posibles,

los de nuestros hijos e hijas,

los de nuestras nietas y nietos,

proyectos de humanidad,

por encima de nuestras ideologías arcoíris,

afrontando las consecuencias finales,

evitando recordar

más ausencias prematuras en nuestras vidas,

por siempre jamás