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jueves, 20 de agosto de 2026

Feliz cumpleaños

 

 

Feliz cumpleaños de los cumpleaños,

con un despertar solemne,

resoplando hacia las velas del comienzo,

zigzaguendo en un presente ya pasado,

que decanta hacia los 60 abriles y un segundo,

y dos, y tres,...

y volverse a ver

cortando el pedacito de pastel

con las mismas manitas colibrí

que jugueteaban con el chocolate del abuelo,

con la cara enamorada de sorpresas,

pintada de chocolate digital, 

luciendo coleta palmera

con una pinza de don Mickey el ratolín

 

Con cada clic,

con cada clac,

con su cámara de placas,

congelando momentos prendidos de nostalgias,

mostrando nuestras infancias a pelo,

lo que ahora se perseguiría a contrapelo,

cual hiato estratigráfico

de un mal cuento


Recuerdos de las pilas de huesitos de santo

asomando por la cesta abuela,

y nuestros padres y madres con los brazos abiertos

al volver de las discotecas,

y sus broncas cabalistas,

de las que nunca acertabas el secreto

 

Prisas, risas y besos,

semillas de un pasado,

germinado, crecido y marchitando

entre las dificultades por sostener la memoria de una madre

en comunión de desapego,

y un fragor mutante derivando hacia el olvido eterno


Soñar despierta con mi primera moto,

una movylette roja carmin

que duró dos telediarios,

pese a sus cadenas


Jirones hechos trizas de presuntos maridos,

entre risas zurzidas con pan y cebolla

y la premura por huir

 

Parejas de pluma y tintero,

de posesiones prendidas

por el temor al desconsuelo


Y unas navidades tuertas,

con el aburrimiento de telecirco,

voy y contacto con el barquero,

henchido de cicatrices bucaneras y olvidos pasajeros,

y decido volver a trepar por la trama de lo social,

como siempre,

haciendo nido 

sin arneses ni cuerdas,

con ese temor contenido de volver a caer a los abismos,

pero decidida a retomar el vuelo con manta y cuchillo,

porque,

ya no queda nada más atrás,

ya no hay tiempo de entremeses,

ni de entre semanas,

ni de entre horas

 

Es el momento de quemar las velas,

prendida

por la tenue luz de la llama,

que crece y crece,

mordiendo tu momento dulce,

sintiendo el calor en la cara,

como en aquel último concierto de Rammstein,

sonando Adieu,

pero ahora 

blandiendo las espadas

frente a la insoportable levedad del ser

 

 

Dedicado a Marian 

 

 

 

 


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