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sábado, 4 de febrero de 2017

Pasajes


Un visto y no visto
calando hondo entre mis alas de pega

Un traqueteo sordo acomodando hombros
Historias de prisas ausentes

Proyectos suspendidos con cuatro y medio,
y risas de intenciones cubriendo el suelo

Curtidos glúteos anidando asientos,
espacios prestados,
aleteos de brazos de melancolía ardiendo

Ansias de humo,
y de carne en celo

Para luego: ¿Me llamarás mañana?
Para ahora: ya te habré olvidado 

Comentario modificado, en respuesta a “Tinder´o´rama” en SuperBogarde

 

 

 

jueves, 29 de diciembre de 2016

Trasbordos


Suma y sigue
con el cansado proceder 
del seguir sin conseguir,
más que,
un presente

Singular,
colágeno infiltrado
discurriendo
por los trasiegos divertidos
de un bondage colorido,
bautizado
con vino tinto

Despistes negros
salpicando látex virgen,
aceitado,
modelado entre risas
y chistes verdes

Tentación: ¿Ya te toca?  
... Porque ¿Quieres que te toque algo? ¿No?

En cueros lejanos
durante uno de esos trasbordos suburbanos,
con los roces justos

Marsupiales sombras
de fluorescencias estroboscopias
y voces tristes

Sibilantes despedidas
que pian solas,
convulsas intenciones
de arquetipos sempiternos

Cruzado pasado,
desfalleciendo,
desplomando todas sus hojas grises,
sobre las calaveras de dudas,
del plomizo día su desfallecimiento

Tentación: Pero ¿tú crees en Dios?

Devoción: !Ostia! Por su puesto

Atragantada repercusión
de culpa y llanto,
de sincretismo y canto,
en el cuento de los tropiezos

Tentación: tranquila devoción, es la humana condición, atragantada.

... porque, por suerte, el infierno sigue siendo cosa de los sustos.






jueves, 24 de noviembre de 2016

Benito


Mi abuela Rita
siempre quiso llamarse Benita
como mi tío Benito

El día que nací
se propusieron llamarme Benitín,
por lo de Benito y Benita,
por eso de las cosas viejunas
y los propósitos de la tradición

La duda
entre el precepto atípico de la caprichosa fortuna
condujo a mi abuela a tropezar con el santoral,
para buscar el santo del día,
la nominal etiqueta
de mi futuro y mis condenas
el nombre que toca,
San Policarpo

Finalmente
quizás por la economía del registro,
se decidieron por Benito,
lo que quedó cosa bárbara
situado junto a mi apellido,
Mussolini