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lunes, 1 de febrero de 2016

Botones sin ojales


Show mutante 
de escaparate vespertino,
de casuales anodinos
y botones sin ojales

Sinuosas caderas
en descenso viperino,
ondulando al aire

Pompas de jabón
y espuma de Fairy
chorreando por los codos

Dedos largos de mano frágil 
sacudiendo la bayeta, 
puliendo trasparencias con esmero
entre sensualidades otoñales 
con regusto a sildenafilo 

Doroteo y Tino,
aposentados,
observando
paralizados
desde su banco amigo,
frente a las mudas misas 
que cubren las esencias
del callar del alboroto

Absortos
jubilados
con auriculares de circulares cercanías
de los pasados trasiegos al pueblo,
cuando era pueblo

Reguetón de prisas lentas
moviendo sus barbillas

Quijoteras sin dientes,
reposando derrotas
sobre los nudillos de sus quebrados 

Susurros de sibilantes "si fuera"
de los que le salvan a uno
de esa realidad abrupta
que chapotea cuajos de plástico
entre la espuma de las olas

Suspiros salados
y hambre de turgencias
que nunca llegan a silenciar del todo
el atropello de los estertores
y el sutil regusto a traqueotomía

Doroteo: hoy, yo fregaré los platos
Tino: eso será... ¡Por encima de mi cadáver!






miércoles, 13 de enero de 2016

Equilibrios


Yin: Me dijiste 
que no anduviera por el quicio de las cornisas,
por eso de los precipicios
y sus raras formas,
por las forzadas prestidigitaciones
que otorgan el receso
del expectante empacho de lo cotidiano 

Yang: Sabes bien que, 
el hábito no hace al monje
aunque,
si uno se empeña a fondo,
puede llegar a parecerlo 

Yin: Pero..., 
y que hay del interior,
de todos esos patrones prendidos
desde el empuje del anonimato,
porque
sabemos que queremos algo
¿No? 

Yang: De eso, 
y de los presos del imaginario,
sólo quedan pocas cosas:
beber, comer, mear y cagar 

Yin: ¿y qué me dices del follar? 

Yang: de eso se encarga el Qi de riñón 

Yin: ¿por la proximidad de la cosa ¿No?

Yang: ¡no! porque la reproducción, 
como la producción de grandes hombres,
siempre han sido cosas del Estado


sábado, 9 de enero de 2016

Estampitas



Dieciséis ojos sin párpados
se secan abiertos
por el ansia de verte

Oteando siluetas,
intuiciones periféricas
se fuerzan a comisura abierta,
imaginando sus posibles
y las mejoras inciertas
que les ayuden a seguir

Dieciséis parpados sin ojos
parpadean en el suelo
sacudiéndose el polvo,
intentando aclararnos algo,
las sombras de diciembre
y los anuncios de intenciones
que despistan los presentes

Sorteos calientes
carentes de la mitad del pastel,
la que siempre se asegura el Estado,
esos de los premios profusos
que siempre son de otros,
los que exacerban el sentir
de seguir vivos,
vivos y con salud,
hasta el próximo sorteo de estampita y hambre,
y lo mejor de todo...
es compartirlo