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viernes, 11 de abril de 2014

Catatonía angular - II



Paralizado,
por una somnolencia autoinducida,
vacío de las esencias de un pasado

ahora extraño,
me fundo en el barro del hastío

con un bostezar sin halo

Indefinido,
mutando como organismo sésil y desgarbado,
enraizando las
esencias enquistadas

entre las cuatro paredes de este nicho ocupado
 

Anudar sarmientos de lamentos ojerosos,
ayuda algo,
pero no a sobrevivir al congojo,
ni al contagio del decidir por fin,
enterrarse vivo,
para no hipotecar el aplauso
ni la sonrisa fácil,
por un mero signo de condensación

Soñar
con una nostalgia carroñera,
sobre el anhelo

de generar unas tumorales alas transparentes,
y poder sobrevolar

el ondular cobrizo de tu cabello,
arrancando las farolas de los parques,

evitando su opacidad,
y el destello
de la puñetera casualidad,
de toparme con cualquier pedúnculo erigido,
entre tu brios y ondulares
y la presbicia mis cristalinos


Choni: ¡y tú...! ¡Empanao de la vida...! ¿Qué coño mirabas?
Manolo: Nada cariño..., el apolillar de las farolas... y tu sombra.





domingo, 6 de abril de 2014

Sarco y dosis de sacarina



Envilece
el día a día,
con el recordar dulcificado,
contemplando
el romper fundamentado
de la tensión superficial
de un último café cortado,
con el moreno culo
de una esbelta magdalena
de trescientos cincuenta y tres gramos,
y la sutil incomprensión
de una omnipresente sacarina 

 Sacarina: Si... si que es buena chica. Modosita y eso, pero:
                 ¿has visto que culo tan asimétrico tiene?
                 ¿ y los pechos...?
                 ... seguro que son operados
                
Salpicados tropezones
de procesos

Procesadas formas,
y las buenas maneras
de los buenos días,
de aquellas minifaldas de piernas largas
y las educadoras sociales
que amamantaban
el perímetro
de nuestros abandonos

Sacarina: Si... si que es buen chico. Simpático y eso, pero:
                 ¿Has visto la nariz que tiene?
                 ¿y las orejas...?
                 ¡Jo! el pobre es un poema...

Trecientos cincuenta y tres gramos de aprensión
y de presión sorda en el mediastino,
de estenosis de vías arteriales y venosas profundas,
por una enfermedad rara
que saluda
desde la maduración de sus entregas

Sorber infusionado
desde la esponjosa textura
de un precipicio matutino,
que sabe a hemoglobina coagulada,
que sabe a cafinitrina y a escalpelo 

Sacarina: Si... si que lleva muchos años en la empresa...
                 ... que estrabajador y tiene hijos y eso, pero:
                 Ahora, está muy enfermo y... ¡ha pedido baja!
                 y... ¡esto no es una ONG!

Herencia
de un pulmón izquierdo sin prisas,
implosionando
de forma inversamente proporcional
al amor sus abrazos

Dísnea,
y mareos
que salvaban descosidos sociales

Voluntades dormidas
en una realidad disidente,
que disiente
de la cotidianeidad
de todos los detergentes sociales,
de todos esos procesos paralelos
que siguen discurriendo,
sinuosos,
por los meandros abandonados
de un mal síntoma









jueves, 3 de abril de 2014

Angelitos y alacranes muertos


En el jardín del que les den,
los senderos de la constancia 
se tornan sufridos y eternos
 

Como cuando,
un alacrán desesperado,
atrapado
e inmovilizado,
es descoyuntado,
crujiendo
y retorciéndose de dolor
en el caldero de los sustos,
mientras,
un gamberro angelical,
masca

su bola chicle
con la boca abierta,
a la vez que se folla a las vírgenes de la soberbia,
gritado vítores por Sabrina
y por la justicia de los bustos

Extasiarse
ahora ya,
con la imagen de la Anunciación
le sabe a poco,
mientras sigue moviendo sus alitas
y sigue reventando globos,
y cabezas,
y los sudarios
que sostienen madres,
en el que será
otro de día perfecto
para un indulto